Asignatura: Neurobiología del desarrollo.
Tema: Déficit intelectual.
Grado: 1°”A” Área Auditiva y lenguaje.
Moreno De la Cruz Katya Carolina.
Romero Hernández D. Lucero.
Romero Hernández D. Lucero.
Competencia genérica: Identificar
las características, causas,
consecuencias del Déficit intelectual,
así como el impacto en la persona que lo presente y la intervención educativa
requerida en sus diferentes contextos.
Introducción.
En este documento daremos a conocer qué es el Déficit
intelectual, así como las diferentes causas que lo generan y los tipos que se
le presentan. Se dará una breve explicación acerca de los diagnósticos a
realizar y los tratamientos que no curan el déficit intelectual, pero que sí lo
controlan.
Además de algunas intervenciones escolares, sociales y
familiares pertinentes a realizar para poder avanzar hacia una cultura más
inclusiva, que responda a la diversidad de necesidades. Considerando los
impactos físicos, sociales y emocionales que forman parte de la
cotidianeidad del sujeto con DI y que
pueden repercutir o no, en la vida y desarrollo de dichas personas.
Definición.
Déficit o deficiencia: del
latín deficere se traduce como
“faltar”.
Intelectual: capacidad para llevar a cabo procesos mentales (cambio o transformación de actividad).
Intelectual: capacidad para llevar a cabo procesos mentales (cambio o transformación de actividad).
El déficit intelectual es, entonces, la falta de procesos
mentales. Estas faltas causan limitaciones en las actividades cerebrales como
la percepción, atención y concentración, memoria, pensamiento, lenguaje y en el
funcionamiento intelectual.
“El funcionamiento intelectual es un tipo de funcionamiento
humano que es definido con relación a la inteligencia general que comprende el
razonamiento, la planeación, la resolución de problemas, el pensamiento
abstracto, la compresión de ideas complejas, el aprendizaje rápido y el
aprendizaje por experiencia.” (Luckasson, 2002, pág. 51)
La deficiencia intelectual puede darse como consecuencia de
un problema que comienza antes de que se nazca hasta los 18 años de edad, a
causa de una lesión, enfermedad o un problema en el cerebro; otras que ocurren
durante el parto o poco después del nacimiento y algunas otras se presentan
cuando se es mayor por lesiones graves en la cabeza o accidentes
cerebro-vasculares.
Signos para diagnosticar el DI.
Mientras más grave sea el grado de DI, más temprano se
identificarán los síntomas, algunos signos son:
·
Que los logros
posturales se presenten a una edad tardía según la norma.
·
Que aprendan a hablar
más tarde o tengan problemas significativos para hablar.
·
Que presenten
dificultad para recordar cosas.
·
Que no comprendan
reglas sociales.
·
Que tengan dificultad
para ver las consecuencias de sus actos.
·
Que presente muchos
problemas para resolver problemas sencillos de la vida cotidiana.
Epidemiología.
A nivel mundial se señala que la DI es frecuente,
con un alto impacto en el funcionamiento individual. En América
Latina, la prevalencia puede ser cuatro
veces mayor debido a factores como: la desnutrición, complicaciones obstétricas
y perinatales, nacimientos prematuros, a
la intoxicación por plomo, a infecciones del Sistema Nervioso Central (SNC) y
la pobreza.
La investigación epidemiológica y datos generales
censales del año 2010 en México, estima la existencia de cuatro millones de
personas con DI en México. Donde el 85% cuenta con DI leve, el 10% con DI
moderado, con el 4% DI intenso y con el 1% DI profundo.
Etiología.
La etiología se entiende de manera multifactorial. Se encuentran
varias causas que llegan a producir una Deficiencia intelectual, entre estos
factores se hallan los factores prenatales, factores perinatales, factores
postnatales y factores socio-culturales.
Factores prenatales.
Estos se refieren a la transmisión o mutación del material
genético de los padres al nuevo ser. Se relacionan los trastornos cromosómicos,
donde destacan síndromes como el de Turner, el de Klinefelter, el de la
Superhembra, el Down, etcétera; en ellos se encuentra la presencia en algunos
de sus niveles del DI; aunque sigue habiendo una extensa lista de trastornos.
Las hidrocefalias, microcefalias, porencefalias,
macrocefalias y la disostosis craneofacial, constituyen síndromes específicos.
Las causas que pueden originar una DI durante el embarazo
son:
·
La mal nutrición y
desnutrición.
·
Estados severos
anémicos.
·
El impacto de radiaciones
gamma.
·
Infecciones de rubeola,
toxoplasmosis y sífilis.
·
Consumo de drogas.
·
Alcohol.
Factores perinatales.
Aquí se encuentran los factores anóxicos que durante el
parto constituye la causa más frecuente de Deficiencia Intelectual por:
·
Traumatismos.
·
Hemorragias.
·
Depresión respiratoria.
Factores postnatales.
Entre estos factores se hayan las infecciones como la meningitis,
meningocefalitis o abscesos cerebrales que pueden generar lesiones cerebrales y
causar un déficit intelectual; de igual manera, se da por tumores cerebrales,
traumatismos craneoencefálicos e intoxicaciones generadas por plomo o por
monóxido de carbono.
Factores socioculturales.
Estas causas se vinculan con problemáticas causadas por el
tipo entorno en donde intervienen factores como:
·
Desnutrición infantil.
·
Deficiencia de atención
en el embarazo.
·
Dificultades en el
embarazo.
·
Condiciones de vida que
predisponen de infecciones e intoxicaciones.
·
Niños golpeados.
·
Consumo de alcohol y de
drogas.
Diagnóstico.
El diagnóstico para del DI es necesario obtener la
evaluación de un Cociente Intelectual (CI) significativamente inferior a la
media, es decir, al menos dos desviaciones típicas por debajo de la media.
Se utilizan instrumentos para su evaluación como la “escala
de inteligencia de Wechsler para niños y niñas” aplicado para una edad de seis
a los 16 años y 11 meses. Este tipo de evaluación, tiene la finalidad de encontrar
un desarrollo atípico; se evalúan el lenguaje y conductas como: no balbucear, señalar
o hacer gestos a los 12 meses, no decir ninguna palabra a los 16 meses y no hacer frases o a la
perdida de alguna habilidad adquirida a los 24 meses.
La evaluación es efectuada por un diagnóstico médico-genético
y se inicia haciendo énfasis en los antecedentes familiares/genéticos.
El examen físico consiste en revisar perfectamente al
individuo y detectar rasgos que salen de
la norma y que no son rasgos familiares como: la medición del perímetro cefálico,
medición de la talla, identificación de características generales anómalas como
dismorfías de tipo facial; ojos separados, tórax hundido, dedos que no se
separaron y acortamiento de falange intermedia.
La atención para la evaluación del DI se brindan en los
centros comunitarios especializados en salud mental como el Centro Comunitario
de Salud Mental (CECOSAM) en México y hospitales pediátricos como el hospital
de Psiquiatría infantil.
Clasificación.
El DI se clasifica según el nivel de inteligencia medida:
·
Retraso Mental Ligero:
C.I. entre 50 y 69.
Implica que la edad mental del individuo es de nueve a doce
años. Este nivel no suele ser diagnosticado hasta la etapa del preescolar, en
donde se hacen evidentes los problemas. Se caracteriza por ligeros déficits
sensoriales y/o motores. Tienen menor eficiencia en procesos de atención y en
uso de estrategias de memorización y en la recuperación de información. Llega
alcanzar completa autonomía para el cuidado personal y en la vida diaria.
Tienen dificultad de comprensión en el lenguaje, obteniendo así un retraso en
el lenguaje oral.
·
Retraso Mental
Moderado: C.I. entre 35 y 49.
La edad mental del individuo es de seis a nueve años. Se
caracteriza por ligeros déficits sensoriales y/o motores, obteniendo una mayor
posibilidad de síndromes. Tienen un grado variable de autonomía en el cuidado
personal en alimento, aseo, control de esfínteres, vestido y demás. Dificultad
para captar su atención, se tiene la posibilidad de lograr aprendizajes
concretos, la lectoescritura es adquirida pero con dificultad de atención y su
desarrollo de lenguaje oral es lenta e incompleta.
·
Retraso Mental Grave:
C.I. entre 20 y 34.
La edad mental del individuo es tres a seis años. Se
relacionan metabolopatías y alteraciones pre o perinatales cromosómicas,
neurológicas, biológicas y demás. Hay lentitud en el desarrollo motor, manifiesta
dificultad para el reconocimiento de su cuerpo, control de él mismo y
dificultad en la realización de movimientos manipulables como arrojar, alcanzar
y soltar; lentitud de destrezas motrices en el desarrollo de hábitos de
autonomía como en el aseo, higiene, vestido y alimento. Dificultad para
generalizar el aprendizaje, y no es posible la adquisición de la
lectoescritura. Y obteniendo un retraso severo en la adquisición del lenguaje
en los primeros años de vida pues este será escaso o nulo.
·
Retraso Mental
Profundo: menos de 20.
Implica que la edad mental del individuo es de tres años.
De manera que se caracteriza en alteraciones; de origen neuromotor, como en los
sistemas sensoriales, perceptivos y motores, malformaciones diversas, como
enfermedades frecuentes. Generando bajo nivel de conciencia. Es nula la
comunicación ya que tienen ausencia del habla. Tienen graves dificultades
motoras, como alteraciones en el tono muscular, equilibrio estático muy
alterado, escasa movilidad. Y con baja autonomía.
Síndromes que pueden presentarse en personas con DI.
·
Síndrome de Down
Alteración genética del par 21
que presenta tres cromosomas (trisomía 21).
Ocasiona un retraso mental que
varía desde leve a grave y se asocia además con características faciales y
físicas propias: estatura baja y cabeza pequeña, redondeada; frente inclinada;
orejas de implantación baja; ojos sesgados hacia arriba y afuera; boca abierta;
lengua grande y fisurada; dedos meñiques cortos y curvados hacia adentro; manos
anchas con surco transversal en la palma.
·
Síndrome X frágil
En un trastorno que ocasiona
déficit intelectual. Es la segunda causa de DI mental, después del Síndrome de
Down, y la primera causa de DI hereditario. Su diagnóstico suele ser tardío y a
veces erróneo, ya que a menudo se le confunde con autismo.
·
Síndrome de Asperger
El
síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del
espectro autista que afecta la interacción social recíproca, la comunicación
verbal y no verbal , una resistencia para aceptar el cambio, inflexibilidad del
pensamiento y poseer campos de interés estrechos y absorbentes. Lo que distingue
el síndrome de Asperger es la coexistencia del desorden con la incapacidad de
aprendizaje y dificultades en el área psicomotora.
Es un trastorno del desarrollo
cerebral que afecta más a los niños que
a las niñas.
·
Síndrome de Rett
Es un trastorno neurológico,
sólo en niñas en el que el desarrollo temprano es normal, pero entre los 6
meses a 18 meses de vida hay una pérdida parcial o completa de capacidades
manuales adquiridas y del habla, retraso en el crecimiento de la cabeza y la
consecuencia es una grave invalidez mental.
·
Síndrome de Prader-Willi
Se caracteriza
fundamentalmente por un apetito insaciable y por problemas de conducta. Otros
síntomas son el escaso tono muscular, deficiencia mental, desarrollo sexual
deficiente, corta estatura, manos y pies pequeños, problemas visuales,
dentales, trastornos respiratorios, escoliosis y diabetes.
·
Síndrome de Dravet
El
síndrome de Dravet es una forma severa de epilepsia, de origen genético, que se
inicia en la más temprana infancia, generalmente antes del primer año de edad,
y se caracteriza por la presencia de diferentes tipos de crisis convulsivas, en
ocasiones desencadenadas por diferentes estímulos como la fiebre. A partir de
los dos años de edad se observan retrasos evidentes en el desarrollo cognitivo,
así como problemas en el aprendizaje, coordinación de movimientos y en la
conducta.
·
Autismo
Consiste en un trastorno
profundo del desarrollo que afecta las capacidades de relación, comunicación y
flexibilidad del comportamiento. Las principales características que presenta
la persona autista son: dificultad para usar el lenguaje o ausencia de él;
indiferencia al medio que lo rodea; desconocimiento de su propia identidad;
falta de comunicación con otras personas; ausencia de contacto visual;
incapacidad para jugar y simbolizar su realidad con el juego; movimientos
repetitivos y estereotipados; falta de iniciativa propia.
·
Fenilcetonuria
Los niños con fenilcetonuria
se caracterizan por que no pueden procesar una parte de la proteína llamada
fenilalanina hidroxilasa; como consecuencia, se produce una acumulación de
fenilalanina en el flujo sanguíneo del niño que, si no es diagnosticada antes
de los seis meses de vida, provoca daños cerebrales.
Tratamiento.
El tratamiento de DI abarca intervención médica,
psicológica, educativa y social.
La intervención médica es a través de fármacos y aunque
éstos no curan el DI, son de gran apoyo. Los psicofármacos para niños y
adolescentes con DI sólo se recomiendan para el “control” de la agresión,
irritabilidad, hiperactividad, insomnio y depresión.
Los psicofármacos que se utilizan son:
·
Hiperactividad/Inatención:
Metilfenidato y Atomoxetina.
·
Agresión/
Irritabilidad: Risperidona, Olanzapina y Valporato.
·
Insomnio: Melatonina.
·
Ansiedad/ Depresión:
Sertralina y Fluoxetina.
La intervención
psicológica, implica técnicas de
modificación conductual, terapias de apoyo e intervenciones de tratamiento que
favorezcan la comunicación y el lenguaje, una adaptación funcional en la
comunidad con énfasis de bienestar emocional y calidad de vida.
En la intervención social y educativa, se amplían modelos y
programas de educación especial que promoverán la inclusión, aprendizajes y la
participación para generar habilidades.
Impacto físico.
El desarrollo psicomotor también resulta alterado en
personas con DI, esto es a grados variables y según el nivel de deficiencia que
presenten. Los trastornos psicomotores más frecuentes son:
·
Inmadurez en
movimientos.
·
Dificultad en el
aprendizaje de movimientos finos.
·
Dificultad en el
reconocimiento del esquema corporal.
·
Dificultad en los
movimientos gestuales e imitatorios.
·
Rítmias.
·
Balanceos.
·
Estereotipias.
·
Movimientos incontrolados
e involuntarios.
A lo largo de este desarrollo, el sujeto con DI debe ir
adquiriendo (con suma importancia) el conocimiento de su propio cuerpo. La
comprensión de su esquema corporal es “el primer paso” para adquirir otro tipo
de conocimiento vitales para una mejor comunicación e independencia. Una vez
que toma conciencia de su cuerpo, va formando componentes y va diferenciando el
suyo del de otros, comienza a tomar conciencia del espacio y de la relación que
existe entre este y su cuerpo.
Normalmente, las personas con DI no tienen un esquema
corporal identificado, estructurado y/o integrado, lo que llega a provocar
problemas en la percepción, como en estructuración espacio-temporal o en la
motricidad, que es la torpedad, mala coordinación de movimientos y posturas
incorrectas.
Impacto emocional.
No se
puede afirmar si el impacto emocional que genera el DI sea de manera positiva o
negativa, pero si pueden demostrar sentimientos de ambos tipos a lo largo de
toda la vida.
El Déficit
intelectual llega a ser de gran impacto emocional sobre todo para los padres,
hermanos y familiares que rodean a la persona que padece DI.
Una de las etapas donde se
puede generar, es ante la adquisición del diagnóstico, ya que es una primera
crisis que obliga a transformar esquemas y reconvertir formas de actuación y
responsabilidades familiares. Así pues, Lozano y Pérez (2000) explican que
existe un conjunto de reacciones y emociones comunes que se pueden englobar en
tres fases: una primera de conmoción o incredulidad; la segunda de reacción y
comprensión de los hechos (protección, rechazo, dolor, culpabilidad, etc.), y
una última fase de adaptación, donde los padres intentan responder los
interrogantes para hacer frente a la nueva realidad.
Es por eso que la
información sobre el diagnóstico es fundamental porque los padres recuperan la
autoeficacia parental, entiendan el futuro de su hijo y sepan cuáles deben ser
las pautas de crianza (Córdoba y Soto, 2007).
Impacto social.
El DI
suele impactar de manera social en la forma de
conducta que suele presentar una persona que la padece, problemas que se
caracterizan por gritos y ruidos molestos, demandas de atención, conducta
antisocial, hábitos personales inadecuados, hiperactividad, agresividad física,
agresividad verbal, que implica una restricción de actividades y participación
ante la sociedad.
El
impacto que se genera en una persona que padece DI es la exclusión social, discriminación y aislamiento, la falta de
servicios y de oportunidades, la participación en actividades que puede
realizar la persona junto a la sociedad, ya que la falta de participación e
interacción limita el logro de un rol
social establecido. Donde primordialmente impacta en la ausencia de
oportunidades, falta de participación y conductas inadaptadas.
Fases previas al proceso educativo.
Toda intervención educativa que se pretenda implementar a
la persona con DI, tiene que ser bajo ciertos parámetros, es decir, va a
depender del nivel de DI que presente, de la autonomía que haya generado hasta
el momento, del apoyo de padres o tutores durante el proceso educativo y todas
aquellas posibilidades que le permitan seguir desarrollándose es todos los
sentidos y en todos los entornos: familiares, sociales y escolares.
Para eso, es necesario ya contar con un diagnostico clínico
y de otras áreas. La AAMR (2002) propone un Modelo del Proceso de Planificación
y Evaluación del Apoyo en cuatro pasos:
1. Identificar las áreas relevantes de apoyo.
2. Identificar para cada área, las actividades relevantes.
3. Evaluar el nivel o intensidad de las necesidades de apoyo.
4. Diseñar un plan individualizado de apoyo.
Aunque aquí se habla del proceso educativo, este modelo
también puede utilizarse para evaluar más áreas, como:
·
Desarrollo humano.
·
Enseñanza y educación.
·
Vida en el hogar y la
comunidad.
·
Empleo.
·
Salud y seguridad.
·
Área conductual y
social.
·
Protección y defensa.
Intervenciones educativas.
La promoción de
educación y el docente mismo se convierten en un servicio de apoyo ya que
‘acompañan’ al alumno con discapacidad y reducir así, las limitaciones
funcionales que dificultan su adaptación al entorno escolar y familiar.
“El concepto de apoyo se relaciona con la distancia entre
los problemas que una persona resuelve
de manera independiente y los que debe resolver con ayuda. Así, encontramos dos
fuentes de apoyos:
·
Apoyos naturales:
recursos y estrategias facilitados por personas dentro de su propio ambiente y
que posibilitan resultados personales y de rendimiento deseado.
·
Apoyos de servicio: son
proporcionados por trabajadores de instituciones de salud, educativa, rehabilitación o de desarrollo social y organismos no
gubernamentales de la sociedad civil.” (SEP, Discapacidad intelectual. Guía didáctica parala
inclusión educativa en educación inical y básica., 2010, pág. 13)
Individuales.
El reconocimiento del derecho a la elección (por
mínima que sea) es el punto de partida para permitir a las personas con DI
administrar, hasta cierto punto, su propia vida. Claro está, que ese derecho
podrá quedar en algún punto, invalidado, ya sea porque la opción elegida atente
contra la integridad de la persona o porque el grado de DI no se lo permita.
Así, se podrá crear un
estado de autoconocimiento, de conocimiento del medio y de una habilidad para
evaluar las consecuencias de dichas elecciones. Con esto, se pretende
“concientizar” que cada solución a un problema implica el análisis de varias
opciones, seguidas de acciones congruentes (según la elección) y que todo eso,
tendrá un resultado que puede ser el esperado o no. A su vez, se generará un
aprendizaje significativo y vivencial.
Aprender a tomar
decisiones, es por tanto, un objetivo que debe incluirse en las intervenciones
escolares.
Familiares.
Al
ser la familia, el contexto más próximo en donde el sujeto con DI se
desenvuelve, se dará prioridad a lo
aprendido y/o reforzado desde casa; pues es la familia, quien debe informar y
trabajar en conjunto con el docente y demás especialistas para lograr el más
alto nivel de desarrollo y aprendizaje en el chico con el déficit.
“Para las familias de las personas con
discapacidad, el objetivo será ofrecer información, venciendo miedos y tabúes,
para favorecer un cambio de actitud, que a su vez, favorezcan los procesos de
desarrollo e independencia en sus hijos con discapacidad” (Discapacidad., pág. 43)
Para lograr las metas
deseadas, los familiares de las personas que padecen el DI, deben tener un alto
nivel de información del déficit mismo. Esta información parte desde el
diagnóstico clínico, hasta la convivencia diaria y nos ayudará a definir
ciertos parámetros necesarios para lograr un trabajo óptimo.
Algunos indicadores que
se necesitan saber del contexto familiar, son:
·
Grado de aceptación de
la discapacidad de su familiar y la actitud hacia ella o él.
·
Qué tan fuerte es el
vínculo familiar, con quién se puede cortar y con quién no.
·
Ideas y creencias
previas.
·
Disponibilidad de
tiempo, recursos y/o apoyos.
Comunitarias.
Algo
hemos visto y aprendido de un tiempo para acá, es que siempre influirá (de
manera directa o indirecta, así como también puede hacerlo positiva o
negativamente), el contexto en el potencial que se pretende desarrollar en los
alumnos.
Por eso, se debe
fomentar la participación comunitaria, no sólo para priorizar las
urgencias del lugar que habitan, también para establecer una convivencia de
respeto e igualdad. Esto se logrará tratando de
crear acciones destinadas a informar y sensibilizar; crear conciencia, para que
colaboren en el proceso de la inclusión, y exijan lo necesario para el
bienestar de la misma comunidad.
Entre esas necesidades,
se encuentran los centros escolares, en donde los hijos de todos los habitantes
de dicha comunidad, puedan crecer y se desarrollarse con igualdad, claro está,
que cada uno desarrollará más unos potenciales que otros.
“Los centros deben
poner en marcha actuaciones que fomente la privacidad, el respeto, el
cumplimiento de los derechos y que eviten que se den situaciones de abuso y, si
estas han tenido lugar, detectarlas a la mayor brevedad y adoptar las medidas
necesarias. Para ello es necesario asegurar una coordinación eficaz entre las
partes e instituciones implicadas.” (Discapacidad., pág. 76)
Bibliografía.
Antequera,
M., Bachiller, B., & Cruz, A. (s.f.). Manual
de atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo
deribadas de discapacidad intelectual. Junta de Andalucía.
Discapacidad.,
D. g. (s.f.). Protocolo sobre relaciones interpersonales y sexualidad en
personas con discapacidad intelectial... Junta de Andalucía.
Luckasson,
B.-D. B. (2002). Retraso mental: definción, clasificación y sistemas de
sostén.
(s.f.).
Necesidades educativas especiales asociadas a retraso del desarrolo y
discapacidad intelectual. Gobierno de Chile, ministerio de educación.
Ponce,
À. (s.f.). Mi hermana Lola. España: Ministro de sanidad, servicios
sociales e igualdad.
Schalock,
R. L. (2009). La nueba definción de discapacidad intelectual, apoyos
individuales y resultados personales. Revista Española sobre Discapacidad
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SEP.
(2010). Discapacidad intelectual. Guía didáctica parala inclusión educativa
en educación inical y básica. México: Consejo Nacional de Fomento Educativo.
SEP.
(2012). Educación pertinente e inclusiva. La discapacidad en educación
indígena. México, D.F.: Secretaría de Educación Pública.
Warren,
H. C. (2010). Diccionario de psicología. México.: Fondo de Cultura
Económica.
Hola Katya
ResponderEliminarAl revisar tu blog, se nota que has agrupado ideas que ya has construido, bien, sin embrago conviene avisarle al lector las razones por las que muestras estas ideas y los aprendizajes logrados.
Por otra parte, es necesario que en tus producciones asumas una postura teórica o personal paar sostener tus argumentaciones, eso te ayudara a defender tus pensamientos ante cualquiera.
Finalmente, puedes ofrecer mas producciones, ideas, planteamientos a los lectores que buscan información respecto a lo que expones, pues indicas sobre discapacidad en la ducación y aun es precaria la información para dar cuenta del titulo de tu blog.
saludos